¿Ser perfecto? Mejor ser tú mismo

Almudena Lobato - PSICOLOGÍA PARA TU VIDA

Excelencia no es ser perfecto

Con el ánimo de dar lo mejor de nosotros mismos a menudo confundimos excelencia con perfeccionismo. Sin embargo, mientras la excelencia permite avanzar y mejorar, el perfeccionismo llena de dudas e inseguridad y tiende a bloquear. Dos caminos muy distintos, con resultados diferentes.

Vivimos con una gran presión, ser buenos y parecerlo, mostrar nuestro talento, diferenciarnos… Queremos hacerlo bien pero a menudo escuchamos esa vocecilla interna que nos dice que no es suficiente, y que a base de repetirlo, se hace cada vez más fuerte en nuestro interior. Miramos a nuestro alrededor y nos sentimos pequeños, parece que todos lo hacen mejor que nosotros. ¿Cuántas veces te has sentido así?.

Las dos caras del perfeccionismo

El perfeccionismo puede manifestarse de dos formas diferentes:

  • La Cara A: Una de sus caras es aquella que te lleva a la insaciable sensación de que todo puede ser mejor y te dificulta concluirlo, con la excusa de querer mejorarlo. Hagas lo que hagas, sientes que nunca es tá suficientemente bien.
  • La Cara B: La otra cara es la frustración y el abandono. Te autoconvences de que no vale la pena seguir haciéndolo, a veces ni siquiera intentarlo. Te dices que para qué, si total te va a salir mal.

Son dos caras de una misma moneda y de un mismo sentimiento, “no estar a la altura, no ser lo suficientemente bueno”, y cada vez que te dices eso a ti mismo, tu autoestima se hace más pequeña y te lleva a demostrar constantemente tu propio valor, ni siquiera a los demás, sobre todo a ti. El perfeccionismo es el peor juez de uno mismo.

Todos tenemos cierto grado de perfeccionismo. El problema surge realmente cuando convives con una elevada exigencia casi cada día. Es agotador, improductivo, desgasta emocionalmente y te genera inseguridad y malestar. Y no, no sirve para ser mejor.

Lo mejor que puedes ser

No hay línea de meta que te indique que ya has llegado. Eres tú quien tienes que poner tus propios límites, decidir cuando ya has hecho todo lo posible, lo mejor que has podido, y parar en ese punto.

La perfección es una ilusión que nace de la necesidad de controlarlo todo. Pero todo no se puede controlar y nada puede ser perfecto. No trates de ser perfecto, trata de ser lo mejor que puedes ser. No trates de hacerlo perfecto, hazlo lo mejor que puedas.

Para pasar de un exceso de perfeccionismo a una excelencia sana, es necesario que te esfuerces y que trabajes mucho, pero también qué sepas poner límites y que aprendas cuando parar… no para quedarte quieto, sino parar poder avanzar cuando sea preciso.

10 claves para reconducir tu perfeccionismo

Reconducir el perfeccionismo te ayudará a sentir más confianza y seguridad en ti mismo y a poder desarrollar tu potencial.

Te dejo 10 claves que te ayudarán a reconducirlo:

La excelencia como medida imperfecta

Lo perfecto no existe, punto. La excelencia no es mirar lo que te falta, es valorar lo has hecho y tratar de hacerlo cada día un poco mejor, lo que puedas, hasta donde puedas. Pero, además de hacerlo con un criterio de efectividad (hacerlo “bien”), ser eficiente (dedicando los recursos materiales, personales, de tiempo… necesarios, no más). Si tardas tres días en hacer algo que podría hacerse en media hora, eso no es excelencia.

Tan importante es hacer, cómo saber cuándo parar y darlo por terminado y bien hecho.

Descubrir y cristalizar tu talento

Todos tenemos talento, tú también. Tu talento se esconde en aquello que haces cada día, aquello con lo que disfrutas y que realizas casi sin esfuerzo consiguiendo un resultado sobresaliente. Tu talento también está en aquello que aún no has descubierto ni has hecho, está en lo inexplorado, en la sorpresa, en la nueva oportunidad, en la cara oculta de tus hábitos.

Descubrir tu talento es traspasar tus limites y andar nuevos caminos. Cristalizar tu talento es hacer, hacer y hacer.

Diferenciación y semejanza como valor

Créeme, aún sin hacer nada, tú ya eres diferente.

Observa a aquellos que te agradan y sorprenden, aquellos que han conseguido llegar a dónde tú pretendes. Obsérvalos y aprende, escúchate para hacer, no como ellos, no como otros, como tú sólo puedes hacerlo. Y si has aprendido de otros agradece, devuelve y comparte.

Tú valor está en tus diferencias, pero también está en tus semejanzas, en aquello que te iguala a otros porque veis con los mismos ojos, porque juntos sumáis más, porque os sentís semejantes en lo importante. Nadie llega demasiado lejos solo, por bueno que sea, es importante que escojas bien con quien andas tu camino, porque aquello que os iguala marcará la diferencia.

La mejor versión de ti mismo eres tú

Pocas frases me dan tanto repelús, como la tan manida “sé la mejor versión de ti mismo”. En realidad, por mucho que te empeñes sólo puedes ser tú. Lo que eres en cada momento está bien, es más, está requetebién, hoy eres lo mejor que puedes ser. Aceptarte, quererte tal y como eres, es un paso fundamental para mejorar cada día.

Si te caes, te levantas… cuando puedas

Pues sí, si te caes no te vas a quedar ahí toda la vida… Sin embargo, las caídas, los embistes de la vida a menudo duelen bastante, incluso mucho. Y no eres un muelle que se cae y salta automáticamente, la resiliencia no es eso. Hay caídas y caídas, y hay caídas libres donde ni siquiera se ve el suelo. Date permiso para que te duela mucho, quédate ahí un rato, llora si es necesario, y rabia tanto cómo te salga del alma… y luego, cógete de la mano y ayúdate, si no hoy, mañana, pero cógete de la mano siempre, sin abandonarte, acompañándote y apoyándote en los demás.

El optimismo como oportunidad

Lo de sonríe y sé feliz, sin duda está sobrevalorado. Sonreir, ¿siempre?, ser feliz, ¿pase lo que pase?. Como mensaje para una taza de desayuno puede estar muy bonito, como lema de vida es, me cuesta encontrar una palabra, es un auténtico absurdo.

Nadie puede sonreír a todas horas ni sentirse feliz siempre, simplemente no se puede, no podemos. La vida no es de color rosa y a veces entran ganas de gritar y maldecir, porque a veces ya no es que no sea rosa, es que casi pasa a un tono negruzco que se vuelve insoportable. Pero pasa, siempre pasa, no hay día negro que cien años dure.

Ser optimista no es ser un HappyFlower, es elegir la alegría de vivir y de los buenos momentos como compañeros, dando espacio a los momentos no tan buenos para que puedan pasar sin arañar demasiado. Ser optimista es responsabilizarte de ti mismo, es confiar en tu capacidad para hacer lo mejor posible, para ser lo mejor que eres, para confiar y apoyarte en las buenas personas, para elegir con quien no y con quien sí, para confiar y elegirte a ti, aún a pesar de los días grises, negros o de cualquier otro color.

Ser tú y mostrarte

Ser sin parecer es perder oportunidades escondiéndote. Parecer sin ser es como un té con limón, sin té y sin limón (aguachirri que lo llamarían en mi tierra).

Hoy en día, parece que además de ser muy bueno, hay que parecerlo y todos tienen que saberlo. Maticemos, tienes talento y mostrarlo permite que otros te reconozcan a través de él, te da oportunidades y te permite conseguir tus objetivos y resultados. No, no hace falta que lo sepa el mundo entero, sería agotador, pero sí aquellas personas que te interesa que sepan y conozcan aquello que haces muy bien (compañeros, jefes, clientes, colaboradores…).

Date cuenta de que está muy bien

Claro que quieres hacerlo muy bien, y eso es fantástico. Anímate para superarte y conseguir un logro mayor. Obsérvate y analiza esos momentos en los que de pronto comienzas a frenar y te enredadas en pequeños detalles o lo alargas en el tiempo o vas de una cosa a otra o te dices que estás muy ocupado o te sientes sobrepasado. Pon tu perfeccionismo en cuarentena, en esos momentos lejos de ayudarte a mejorar, te impide avanzar. Si te está ocurriendo ahora, coge tu freno de mano, hazte consciente y da un paso al frente para poder terminar lo que empezaste, sabiendo que está muy bien, por el simple hecho de que tú has tratado de hacerlo lo mejor posible.

Todo empieza y termina en ti

En realidad, esto no va sobre los otros, esto va sobre ti y tus inseguridades, sobre tu necesidad, de aprobación, de demostrarte que eres muy bueno y de que te lo reconozcan los demás. Despréndete de tanta exigencia y de tanta aprobación. Confía en ti.

¿Perfecto?. No, gracias.

Hazlo lo mejor que puedas y date permiso para estar satisfecho y valorar tu esfuerzo y el resultado obtenido, aceptando la posibilidad de equivocarte como una oportunidad de aprendizaje y de mejora.

No, no puedes ser perfecto, ni falta que hace, es agotador y no sirve de nada, no te hará sentirte mejor contigo mismo ni hacer las cosas mejor.

No consiste en ser perfecto, consiste en ser tú. La vida sólo es eso.

“Por mucho tiempo fui todo lo que pude,

hoy soy todo lo que quiero”.

Anónimo.

¡Hola! Soy ALMUDENA LOBATO, fundadora de Psicología para tu vida.

Te doy la bienvenida a Psicología para tu vida, un espacio para tu desarrollo personal y profesional.

Eres BIENVENIDO/A al camino que te llevará al mejor lugar del mundo, .

Puedes volver aquí siempre que quieras y desees encontrarte contigo y cuidarte. En esta pequeña-gran TRIBU que formamos, hay un lugar especialmente reservado para ti. Deseo que te sientas como en tu CASA.

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